Centro de Actividades Juveniles de Mendiolaza

Qué sucedió con los CAJ

Centro de Actividades Juveniles de Mendiolaza. Foto: Facebook Caj Mendiolaza.

Los CAJ (Centro de Actividades Juveniles) fueron una política del Ministerio de Educación que se implementó entre los años 2007 y 2016, llegando incluso a fines del 2018. En Mendiolaza, funcionaba en el IPEM 317, donde jóvenes y adolescentes realizaban talleres recreativos y culturales. Una de las profesoras calificó a la experiencia en los CAJ como una de las mejores actividades extracurriculares.

Un cierre progresivo

Foto: Facebook Caj Mendiolaza.

Rosa Cativa, profesora de Lengua y Literatura en el IPEM 317, explicó que estos centros de actividades juveniles funcionaban en las escuelas. Había talleres de fotografía, cine, revista, huerta, plantación de árboles autóctonos, radio y etc. Con el financiamiento de la Nación, además de cubrir los costos de los talleristas, también se financiaban los insumos utilizados en los distintos talleres.

Luego, a partir del gobierno de Mauricio Macri en el 2015, el programa comenzó a caer, recordó Cativa. Comenzaron a demorar los pagos a talleristas, luego hubo menos talleristas hasta que finalmente cerró. La profesora recuerda que la revista que tenían en el IPEM 317, ante la falta de recursos comenzó a ser virtual.

De acuerdo a un artículo publicado por la comunicadora Lucia Marioni, y siguiendo la línea de relato de Cativa, a partir del 2016 comenzó un proceso de desarticulación que afecto al programa implementado por la Dirección Nacional de Inclusión Socioeducativa del Ministerio de Educación de la Nación. Los CAJ continuaron funcionando con menos financiamiento y descentralizados hasta el 2018, año en que se interrumpió el envío de fondos.

Ese articulo también detalla que a fines del 2015 funcionaban 2861 CAJ en todo el territorio argentino, y contaba con la participación de 959.086 jóvenes; y el trabajo de 10.000 trabajadores de la educación: talleristas, coordinadores, técnicos y equipos pedagógicos. 

Cativa lamentó que no hayan continuado funcionando estos centros, ya que fue una linda experiencia. Para ella el objetivo del programa era muy bueno: usar el establecimiento educativo para actividades culturales y recreativas, que además luego se podían enlazar con las actividades curriculares.

La profesora resaltó la importancia de los CAJ, al recordar que gracias a los talleres de fotografía, varios alumnos pudieron utilizar esa herramienta como una fuente de trabajo. Por último, expresó la valorización que veía en sus alumnos hacia el Centro Juvenil.

*El articulo mencionado se llama “El Programa Nacional de Extensión Educativa-Centros de Actividades Juveniles (Argentina, 2008-2016): un análisis interpretativo del programa, sus antecedentes y permanencias” y se puede leer aqui

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