Mendiolaza en el jurado popular

Cómo es ser parte del jurado popular en un juicio por violencia de género 

Mendiolaza en el jurado popular.

Walter Castro hace meses fue convocado para participar del jurado popular. El aviso le llegó por carta documento, y sin dudarlo aceptó vivir esa experiencia. En ese momento vivía en Mendiolaza y luego de entrevistas para evaluar si realmente podía formar parte del jurado, comenzó la capacitación. En julio comenzó el juicio del que Castro fue parte, y aunque en el medio tuvo que mudarse a Río Cuarto, aun así siguió asistiendo para cumplir su deber.

El jurado popular se conforma de ciudadanos ajenos al poder judicial y pueden decidir si el acusado es culpable o no. Aunque esta figura está prevista en 10 provincias del país, Córdoba fue la primera en implementarlo. En esta nota Castro nos cuenta detalles de esta experiencia que, para él, todo ciudadano debería vivir: “Invito a que la gente participe de esto porque es muy interesante y democrático”. 

Un deber cívico

Todo comienza con un sorteo que se hace a partir de la base de datos del padrón electoral. Cuando una persona sale seleccionada se le manda una carta documento o una comunicación. A partir de allí comienzan audiencias y entrevistas para asegurar que la persona realmente pueda participar. Castro explicó que algunas de las razones por las que no podes ser parte de un jurado popular es tener antecedentes penales, estar vinculado al ámbito político, ser parte de las fuerzas armadas o de la justicia. En el caso del juicio en el que participó Castro, si la persona había sufrido violencia de género tampoco podía participar ya que podía tener prejuicios hacia el acusado. 

Una vez que fue asignado a ese juicio, comenzó la capacitación de Walter junto a los 11 jurados: 8 eran titulares y 4 suplentes, la mitad eran hombres y la otra mitad mujeres. Allí le explicaron cuestiones técnicas de los juicios y a la vez les presentaron el caso del que participaron. Por lo general, una vez que comienza el juicio, éste se demora aproximadamente dos meses; pero debido a los protocolos y que en ocasiones alguien se enfermaba, se fueron postergando las fechas y duró 5 meses, terminando hace unos días. 

Walter explicó que hacia el final del juicio cuando tienen que deliberar, solo lo hacen los miembros del jurado en un auditorio privado. Luego, cada uno emite su voto: si consideran al acusado culpable, inocente, o derecho a la duda. A la vez, cada uno debe justificar su voto. El derecho a la duda, explicó Castro, es cuando no estás seguro si es culpable o inocente; aun así este último voto se considera a favor del acusado. 

Luego, también votan 2 de los 3 jueces técnicos. En caso de empate, el tercer juez si vota. Además, de los 12 miembros del jurado popular, sólo los 8 titulares votan. Los suplentes solo lo hacen en caso de que falte un titular. Luego, se dicta el veredicto del jurado pero nunca se divulga cual es el voto de cada miembro del jurado; solo se expresa si el acusado es considerado culpable o inocente por mayoría o unanimidad. 

Este jurado solo está ahí para decidir si el acusado es culpable o inocente; la sentencia final solo la da el juez a cargo del juicio. 

Por lo general, el jurado se reunía una vez por semana en el Tribunal Oral Federal Nº2 de Córdoba por unas 4 o 5 horas. Por cada jornada, a cada integrante del jurado le pagaban $1800 para gastos de comida o lo que ellos consideraran necesario. A la vez, le cubrían el costo del pasaje. 

Una gran responsabilidad

Walter explicó que muchas personas rechazan esta invitación por trabajo, falta de tiempo o porque a veces no quieren involucrarse. Aunque él califica a esta experiencia como muy hermosa, también la considera muy fuerte. 

“Es muy fuerte porque nosotros somos personas que nunca vimos algo así y ver fotos del crimen, escuchar audios, relatos , es muy fuerte- expresó Castro-  Nos costó asimilarlo, hablábamos entre nosotros de que a veces no podes dormir”. Aun así, Castro comentó que desde el Juzgado cuentan con asistencia psicológica en caso de necesitarlo. A la vez, al ser un jurado popular si en algún momento se sienten amenazados por algún participante del juicio, cuentan con un número para llamar y recibir protección. 

Además, Walter aclaró que al formar parte del jurado popular se está en representación de la ciudadanía. “Vos estás representando a toda una sociedad, en mi caso estaba representando a Mendiolaza porque estaba radicado ahí”, explicó. 

Respecto a la carga de juzgar a una persona, Castro expresó: “Condenamos a una persona a 50 años y tampoco somos dioses para saber si hicimos bien o mal, ese es un peso que queda para uno”.

Walter explicó que a lo largo de todo el juicio, el jurado popular siempre estuvo frente al acusado. Sin embargo ellos solo podían escuchar, no podían hacer preguntas. Cuando fueron aislados para deliberar, estuvieron por 5 horas, pero hubieran podido estar más ya que no hay límite en el tiempo. “Esta experiencia no me la olvido más”, agregó Walter.

Cuando te llega el aviso para ser convocado al jurado popular, podes rechazar participar siempre y cuando justifiques la decisión. Sin embargo, una vez que comienza el juicio y ya aceptaste ser jurado popular, si no asistís o cumplís tu responsabilidad se te abre una causa. Incluso, si el jurado popular no llega a completar sus 8 integrantes, el juicio se cae y debe comenzar nuevamente con otro jurado popular. 

Por cuestiones legales, Walter Castro no puede divulgar el juicio del que fue jurado popular, como tampoco el nombre del acusado o cuestiones especificas al caso. 

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